‘Amor a primera vista'

Mientras estudiaba en la Universidad del Azuay, una mañana llegaron miembros de la Fundación Cecilia Rivadeneira a hacer una inducción para formar parte del voluntariado. Fue un amor a primera vista. Me llamó mucho la atención el trabajo que hacen con los niños hospitalizados y sus familias y los proyectos que realizan a nivel nacional. 

Así que me enrolé como voluntaria sin pensarlo dos veces. Y no me arrepiento, ha sido una experiencia inolvidable. He tenido la oportunidad de ingresar al hospital y realizar actividades lúdicas en el área de Pediatría. También formé parte de la organización de la obra de teatro en la que actuaban niños diagnosticados con cáncer y sus amigos. Indudablemente ayudé en la colecta y en el trabajo con otros voluntarios. Todo eso ha sido muy importante para mí. 

Ser parte de esta fundación no solo me ha permitido hacer un poco mejor los momentos de cada uno de los pequeños a los que me he podido acercar, sino, sobre todo, me ha enseñado a ser mejor persona cada día. Me motiva mucho saber que con actividades de pocas horas podemos alegrarles el día entero a los niños en el hospital y que con compromiso y buena actitud se puede lograr cualquier cosa.

Andrea Toral, 23 años, voluntaria de Cuenca.