¡Ídolo, cómo te explico!

Nos fugamos del ambiente hospitalario en Quito, Guayaquil y Cuenca. Conoce cómo vivieron estos mágicos momentos los niños y las niñas.

En Guayaquil los niños saltaron y gritaron en el Estadio de BarcelonaEn Quito, bailaron y rieron con el presidente de la República, en el Palacio de Carondelet, por el Día del Niño. Y en Cuenca nos lo llevamos al cine. Los voluntarios que acompañaron a los niños y niñas diagnosticadas con cáncer en el país a cumplir con nuestro programa Fuga de Ángeles vivieron momentos emotivos. Aquí sus breves testimonios: 

En Guayaquil

Los graderíos estaban teñidos de amarillo, el color del uniforme del club de fútbol Barcelona. La gente no paraba de alentar al equipo guayaquileño. En medio del gigantesco escenario estaba un grupo de 10 niños y niñas, acompañado con familiares, contagiado de la algarabía reinante. Nuestras voluntarias, Rebeca Gavilánes y María José León, lideraron el pequeño grupo que no paró de cantar “Ídolo, cómo te explico cuánto te amo yo”. La mayoría de los pequeños/as iba por primera vez a un estadio. La fiesta del fútbol hizo olvidar por 90 minutos su lucha contra la enfermedad.  

Testimonios: Rebeca Gavilanes y María José León.

En Quito

Ni la majestuosidad del Palacio de Carondelet fue suficiente para que el grupo de 10 niños/as de la Fundación Cecilia Rivadeneira correteara y gritara por los pasillos. Invitados por el presidente de la República, Lenín Moreno, para celebrar el Día del Niño, ellos/as departieron con autoridades, comieron golosinas, jugaron y hasta bailaron en el Salón Amarillo. Y hasta una de las pequeñas se sentó al lado del Mandatario a comer. Fue un día inolvidable.

Testimonio: Paz Obando.

En Cuenca

Los Minions cautivaron a los niños de Cuenca. A 25 pequeños y pequeñas les llevamos al cine para que miraran la película “Mi Villano Favorito”. Muchos de ellos pisaban por primera vez una sala de proyección, un centro comercial, así que su asombro era contagiante. Al final de la película no paraban de saltar y hasta de inventar su propio idioma como los Minions. 

Testimonio: Caridad Serrano